Yo era una de aquellas personas que no gustaban de Shakira. Cada vez que ella aparecía en los medios de comunicación, mis expresiones eran inconformistas y en algunas ocasiones comentaba cosas como «ella no es colombiana», «¿cuál Shakira? ¿La española?», o hasta llegué a pensar que, si ella pudiera nacer de nuevo, cambiaría su nacionalidad.
El caso es que ahora, viviendo en el exterior a causa de mis estudios, he aprendido a ver y apreciar a Shakira de una forma diferente —no hipócrita— que hasta me sorprende. Estoy completamente segura de que, si no hubiera salido del país, todavía tendría cierto descontento con la cantante. Pero viajar y conocer otros países no solo me ha permitido ampliar la visión del mundo, ser más tolerante y respetuosa hacia otras culturas, sino también amar la propia. Desconocía el sentido de pertenencia que tenía hacia mi país hasta que salí de él. Pero, ¿Cómo fue que llegué a cambiar mi punto de vista sobre Shakira?
Cuando llegas a otro país, tu identidad principal es la nacionalidad. Por lo que, cada vez que alguien te presenta, dice tu nombre y, por ende, tu nacionalidad: «Mira, te presento a Claudia». Luego viene la cuña… «es colombiana». Siempre, por lo menos en mi caso, cada vez que conozco a alguien se hace la aclaración: es colombiana. O, caso contrario, desde que dices «es un placer», las personas reconocen que no eres de allí. Esto es especialmente cierto cuando es un país con un idioma diferente al nativo, en mi caso, portugués brasileño, que tiene un acento bien marcado. Entonces, cuando mencionas Colombia, nunca sabes cuál es el imaginario social que esa persona tiene del país. Tal vez, porque a veces ni tú mismo tienes el mejor de los conceptos (cosa que cambia con el tiempo). Por ende, cuando dices que eres de Colombia, esa otra persona siempre va a pensar en tu país y va a tratar de contextualizarse e intentará entender algo sobre esa cultura para hacerse una referencia de ti y de con quién habla. Esa persona tendrá en su esquema mental algunas características sobre lo que ha escuchado de tu país o, en tal caso, si ya lo conoce, sentir cierta admiración y contar su experiencia.
El caso es que, cuando yo decía «soy de Colombia» o cuando me presentaban como colombiana, las personas siempre decían algo sobre el país. Mi temor era que dijeran: «ah, Pablo Escobar» o «claro, las FARC», cosa que no se dio. Aunque la mayoría de esas personas conocieran que tuvimos —o tenemos— ese tipo de conflictos, ellos me decían con cierta admiración: «¡Ah claro, de donde es Shakira!», algo que me hacía sacar pecho y responder con alegría que estaban en lo cierto, que sí era de donde Shakira, que había nacido en el mismo país que ella. Por lo que acompañaba ese orgullo con otros famosos, y algo muy pero muy importante, decía que tenemos uno de los mejores cafés del mundo.
Fue posteriormente, de manera lenta y progresiva, que pude reflexionar que Shakira, aquella que odiaba —y que aún muchos odian por uno u otro motivo—, es una de las personas que, a través de su talento, le ha mostrado al mundo la cara buena de Colombia, el lado bonito del talento, del éxito, el lado pacífico de nuestro país.
star en la Copa Mundial Brasil 2014 y ver que en los estadios y en las «Fan Fest» siempre sonaba la canción «La La La», que las personas se emocionaban cantando y bailando, y ver el video de Shakira en donde sale corriendo con la bandera de Colombia, me hizo sentir esa cosa rara, esa vaina extraña de «gracias, Shakira». Ahora, con nuestro futbolista estrella James Rodríguez y con la gran campaña de la Selección Colombia Masculina de Fútbol, el mundo tiene un referente más sobre nuestro país, un referente bueno, de paz, de talento, de éxito, y eso es lo más importante.
Es tan importante cuando sales al exterior y dices «soy colombiana» que ya no te vean con esos imaginarios negativos de narcotráfico, guerra y violencia, sino que te feliciten por esas personas que, a través de su buena presentación ante el mundo, te están presentando a ti también donde quiera que te encuentres.